Raphael. PH POSITIVO
17 abril, 2009
El próximo 5 de mayo cumplirá los primeros años de su «segunda vida» (los cumplidos después del trasplante de hígado) a los que deberá sumar los 60 de la primera. En total, el abuelo Raphael suma 66 años, repletos de éxitos sin precedentes. La suya es, desde luego, una vida de película, que comienza en Linares (Jaén) y continúa, apenas sin tregua, en los cinco continentes. Miguel Rafael Martos Sánchez, que así se llama este «monstruo» de la canción, del arte y de la interpretación fue primero Falín en la intimidad, pero muy pronto abandonó su apodo para incorporar a su segundo nombre la «PH» de la multinacional Philips, su primera casa discográfica. El maquillaje del nombre, pegado a las inmensas facultades del chaval, constituyó un éxito sin precedentes porque la internacionalización de esa «PH» es incuestionable.
A los 5 años se inició en la escolanía de la iglesia de San Antonio de Madrid. A los 9 en Salzburgo, fue reconocido como el mejor solista infantil de Europa. A los 17 se alza con el triunfo en el IV Festival de Benidorm. El «Niño», como pronto se le conocería en todo el mundo, ya está definitivamente lanzado al infinito espacio de la música. De la mano de Francisco Gordillo, su manager, de Manuel Alejandro, su letrista de cabecera y muy especialmente, de Natalia Figueroa, su inseparable compañera desde 1.970, Raphael alcanza el cénit de su carrera. Y para celebrarlo lanza su «50 años después», arropado por los mejores de la música española: Serrat, Bisbal, Alejandro Sanz, Alaska, Joaquín Sabina, Rocío Dúrcal, Rocío Jurado…
Han pasado cincuenta años, sí, pero el artista sigue en la brecha, sin ganas de pasar a la retaguardia. Y lo que es más importante sus fieles, que se cuentan por millones, continúan esperándole en todos los rincones del mundo. Raphael tiene palabras de agradecimiento para todos los que le han escoltado en su nuevo compacto. De Alejandro Sanz, dice que es fantástico y que tiene muy buena sintonía con él: «Es un grandísimo músico y compositor». De Sabina señala que es un poeta excepcional: «Tiene un lenguaje actual y sus versos cuentan una historia verdadera de una forma fenomenal».
DirectoAmes ha conseguido hablar con este artista irrepetible. Relajado, sonriente, feliz, Raphael confiesa que el milagro que le mantiene en activo hay que buscarlo en la gente que acude a sus conciertos, en los que no desfallecen a la hora de comprar sus Cd´s. Dice el cantante: «A mí me corresponde conservar la ilusión y mantenerme siempre a punto para no defraudar. No hay que bajar la guardia».
Y así casi 20.000 días…
Cincuenta años que he querido celebrar con mis compañeros de oficio. Lo fácil hubiera sido hacer un disco de grandes éxitos, pero pensé que era más bonito hacerlo de esta forma. Ha sido una aventura maravillosa.
Serrat y Bisbal…
Diferentes artistas,diferentes tiempos.Con Joan Manuel he cantado siempre por separado, pero para mí ha sido un honor
hacerlo junto a este artista incomparable. Es una pena no haberlo hecho antes, pero las giras lo han impedido. Con Bisbal,
a petición suya canté «Escándalo», aunque no era mi intención. Lo hizo fenomenal.
¿Y las dos Rocíos?
Para mí las dos siguen estando ahí, no se han ido. Hemos sido amigos de toda la vida y han aportado muchísimo a mi trabajo.
Para rematar tanto bueno, el anuncio de una gira espectacular…
Pues sí. Estados Unidos y México. Luego volveré a España para rodar y más tarde regresaré nuevamente a América. He preparado un concierto verdaderamente espectacular, con momentos visuales muy interesantes.
¿Cuánto pesan 50 años?
Cuando me siento cansado me acuesto y duermo. A veces me apetece estar en casa, tranquilo y en familia. Sin embargo, nunca he tenido la tentación de abandonar. No lo voy a dejar. El día que me canse cogeré unas largas vacaciones, pero no haré eso de despedirme y volver. ¡Eso es un disparate!
Discos de Oro (350), discos de Platino (50) y uno de Uranio (el único del mundo). Películas, teatro… En fin, ¿hay quién dé más? El artista Raphael es irrepetible. Pero detrás de su fructífera carrera este hombre, que ha sabido llevar el peso de la fama con una naturalidad digna de elogio, se esconde la rica personalidad de un hombre que ha sabido estar siempre en su sitio. Con Natalia, su mujer, forma una envidiable pareja con la que comparte un proyecto conjunto, según el artista: «El secreto es desearse cada día los buenos días y llevar la convivencia con amor, amistad y cariño. Igual que he hecho con mi
carrera, hay que ser constante»
¿Cómo lleva la fama?
Supongo que se refiere a la popularidad… Bueno, pues no me molesta. Esta ahí, conmigo, lo agradezco. Sólo me preocupa sentirme bien. Paseo cuando quiero y por donde quiero. No hay que prescindir de nada.
Vamos, que tiene todo lo que quiere…
Es lo que busco, aunque las cosas cuestan. El carro de la suerte pasa una vez por la vida y hay que subirse a él y que
no te bajen a pedradas. Y esto se puede conseguir sin necesidad de renunciar a nada.
El 1 de abril de 2.003, tras el trasplante hepático, inició lo que usted llama su «segunda vida», ¿cómo lo lleva?
Cumplo 6 años y ahora soy mucho más realista. Han dejado de tener importancia muchas cosas por las que antes me
enfadaba muchísimo. Ahora soy vitalista con los míos, con mi público y mi familia, y me cuido muchísimo para que me vean
siempre brillante.
El abuelo Raphael, indiscutiblemente, está contento. Es un hombre feliz que conserva como nadie su intimidad, rodeado
de sus tres hijos y un nieto al que «yo no le digo oye nieto ven pa’ca. Yo le llamo por su nombre y ellos a mi por el
mío». «Falín», «El Niño», «Raphael» es así. Grande, generoso y con cara de pillo, como lo era en sus su infancia cuando le
querían echar del colegio por travieso. Pero no podían, porque su voz, la voz, era superior a cualquier otra cosa. «¿Y cómo
es él?», pues así, interpretando su propio papel, como el mismo dice: «tal cual me ves, tal cual soy». Es así, digan lo que
digan los demás.







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