Canción desesperada
16 June, 2009
Qué complicado es esto amigos. Los que me hayan seguido durante los cuatro años de existencia saben de la ilusión con la que hemos hecho camino. Andando, claro. Número a número intentando ser útiles a los habitantes de esta joven y pujante comunidad. Siempre con una sonrisa, superando dificultades y confiando en salvar todos los obstáculos. Nunca ha sido fácil, pero la esperanza ha sido (y es todavía) nuestra caja de resistencia. Quiero decir, exactamente, lo que ustedes ya entienden, que está en juego nuestro ser o no ser, porque la crisis nos está complicando mucho las cosas. Nacimos libres aunque todavía hoy alguno siga insistiendo que estamos vendidos al oro del Ayuntamiento. Mentira cochina. Seguimos siendo libres, pese a quien le pese, y quizá por ello nos acechan no pocas dificultades.
Las empresas de Ames han colaborado muy poco en este proyecto. No lo entiendo pero así ha sido. Las grandes marcas, salvo alguna muy honrosa excepción, pasan de largo. Los pequeños comerciantes –se lo agradeceré de por vida- han sido de los pocos que han creído, y, están también los que como consecuencia de la crisis tienen dificultades para hacer frente a sus compromisos.
Cuatro años en la vida de una publicación sin ningún tipo de apoyo y sin tapados en la trastienda hacen muy difícil la navegación. Nunca pensé que esta aventura nos llevaría a ganar fortunas. Sobrevivir con dignidad y ser útiles a nuestro municipio, eran los únicos objetivos que nos movían. Y ahí estamos, con la misma ilusión del primer día pero en plena travesía del desierto. Vamos a volver a intentarlo. Faltaría más. Por eso hoy me pongo tan seria. Necesitamos la ayuda de todos y a todos lanzamos esta invitación (casi un SOS) para que arrimen el hombro. Vale la pena. Ames necesita de medios de comunicación que transmitan, que critiquen, que construyan. El nuestro ha sido, que yo sepa, el primer intento, un proyecto limpio y profesional, cargado de buenas intenciones, que difícilmente volverá a repetirse. Queremos a Ames pero necesitamos, ahora más que nunca, que Ames nos quiera también un poquito.
Sí, necesitamos ayuda. Por eso pedimos ayuda. No nos da vergüenza. Me llega el calor de los lectores, sólo necesito darme un garbeo un día cualquiera por Bertamiráns o Milladoiro para darme cuenta de que esta revista es querida por los vecinos. Me hubiera gustado llegar mucho más lejos –estaba en nuestros planes- pero las chinitas del camino nos lo han impedido. Sin embargo, nunca es tarde y todavía me siento con fuerzas e ilusión para volver a intentarlo. Y, por último, una cosita: si han llegado hasta aquí, si se han tomado la molestia de leer mi editorial, no crean que me he venido abajo, ni hablar. No hay mal que cien años dure y yo soy optimista. Dos razones más que suficientes para levantarme cada día con ganas de comerme el mundo. Quiero decir que si alguien me ve triste cualquier día, en cualquier lugar, es que no soy yo, será, quizás, ese fantasma del que me he propuesto huir. Y lo voy a conseguir.
Nota de la directora: Pleno. No, no me refiero a la ruleta del casino de A Toxa. No. Para pleno el que se cerró el mes pasado en nuestro Ayuntamiento. Una tarjeta roja (¿era necesario?), y el abandono de todo un partido (¿era evitable?). Vamos a llevarnos bien.
Por: Mónica L. Rivadulla-Bao



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