A la sombra del sol
5 agosto, 2009
Todas las precauciones son pocas cuando se trata de tumbarse al sol. La piel tiene memoria, y con los años está demostrado que pasa factura. Un año más desde la Organización Mundial de la Salud se mandan consejos para evitar que el rey astro se convierta en nuestro peor enemigo. Por ello, no se debe olvidar que la sombra, las gafas de sol, las prendas de vestir adecuadas al calor y los sombreros son la mejor protección. Además, y así se recuerda desde la OMS, es necesario aplicarse crema con filtro solar en todas aquellas partes del cuerpo que están al descubierto, principalmente en la cara. A este respecto cabe recordar que no debe usarse la crema para prolongar las horas de exposición, sino para protegerse. Para evitar males mayores, desde la OMS se dan las siguientes recomendaciones:
• Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos UV solares son más fuertes entre las 10 de la
mañana y las 4 de la tarde. Hay que tener un especial cuidado con la exposición al sol durante esas horas.
• Tener en cuenta el índice UV. Este importante dato ayuda a planificar las actividades al aire libre para evitar una exposición excesiva a los rayos del sol. Es
necesaria protección solar siempre que el índice UV prevea niveles de exposición de moderados a altos.
• Aprovechar las sombras. Ponerse a la sombra cuando los rayos UV sean más intensos, sin olvidar que los árboles, las sombrillas o los toldos no protegen
totalmente contra la radiación solar.
• Usar ropas que le protejan. Un sombrero de ala ancha protege debidamente los ojos, las orejas, la cara y la parte posterior del cuello. Las gafas de sol
con un índice de protección del 99%-100% frente a los rayos UVA y UVB reducen considerablemente los daños oculares debidos a la radiación solar. Las
prendas de vestir holgadas y de tejido tupido que cubran la mayor superficie corporal posible también protegen contra el sol.
• Usar cremas con filtro solar. Aplicar una crema protectora de amplio espectro, con factor de protección
igual o superior a 30. Extender generosamente sobre la piel expuesta y repetir la aplicación cada dos horas, o después de trabajar, nadar, jugar o hacer
ejercicio al aire libre.
• Las lámparas y las camas bronceadoras aumentan el riesgo de cáncer de la piel y pueden dañar los ojos si
no se usan protección. Debe evitarse completamente su uso.
• Proteger a los niños. Suelen ser más vulnerables a los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al
aire libre, hay que protegerlos de la exposición a los rayos UV como ya se ha explicado. Los bebés deben permanecer siempre a la sombra.







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