Una parroquia en obras
2 diciembre, 2009
Poco, muy poco, tendrán que agradecerle los vecinos y comerciantes de la rúa Anxeríz al año que se nos va. Algunos, con cara de impotencia y cabreo contenido, me han comentado que están al borde del abismo, porque se les ha juntado el hambre con las ganas de comer. Comenzaron el año encalmados en la crisis, pero la cosa se complicó en exceso en el mismo momento que las piquetas llegaron a las puertas de sus negocios y de sus hogares. Paciencia primero e indignación después. Y, por si fuera poco, llegamos a diciembre con zanjas y desazón.
El gran problema, me comentó la titular de un pequeño comercio, es que ni nos compran, ni nosotros podemos deshacernos del negocio. Hasta este punto llega el tema, porque son más de uno -y puedo asegurarlo- los que barajan la idea de deshacerse del negocio. Todas las esperanzas estaban puestas en las ventas navideñas, aunque el panorama lo ven bastante negro. Deseo de corazón que se cierre pronto la obra de Anxeríz y que los vecinos de Milladoiro compensen a estos pequeños héroes de la resistencia. Pero lo veo un poco complicado.
Milladoiro, que no se me olvide, ya es parroquia, título que la jerarquía eclesiástica le ha
otorgado recientemente. Y era hora, porque con más de 12.000 habitantes, en números redondos, así lo aconsejaban. Nuestros vecinos del Arzobispado nos tenían un poco olvidados y es que la proximidad de Santiago nos acerca una sombra demasiado alargada.
Otro tema a seguir de cerca es el futuro del parque comarcal de bomberos que se iba a instalar en nuestros dominios y que fue vendido en su día a bombo y platillo. Me dicen que está «pendiente de un hilo», porque los que mandan quieren llevárselo a Compostela. Cuidadín, cuidadín, porque aquí puede haber mal rollo político por medio. Mira que quiero vender ilusión, pero me cuesta. Este año no he querido escribir esta carta a los Magos, porque no quiero comprometerlos. Lo sé, son tiempos de escasez y me conformo con que nos regalen buenos deseos y nos contagien las ganas de luchar para que nuestro país recupere la alegría. Y, sobre todo, que no se olviden de los niños de Ames.
El 2009 ha sido un año tremendo. Nosostros hemos luchado contra viento y marea para
no faltar a la cita. No pueden imaginarse nuestros amigos anunciantes, grandes y pequeños, lo mucho que les agradecemos su esfuerzo. Supermercados «El Árbol» merece en este capítulo una mención muy especial, porque ha sido la única gran superficie que ha creído en DA y ha entendido que nuestra revista es un vehículo óptimo para acercarse al consumidor. Agradecimiento también al Ayuntamiento de Ames que, con no pocos esfuerzos, ha entendido la función de este medio de comunicación, encajando la crítica y colaborando informativamente en este proyecto.
¿Y 2010? Fuera pesimistas. Miren, creo yo, que me han echado el cenizo, el mal fario, el
meigallo o lo que ustedes quieran, porque he tenido que sudar tinta (y no me quejo), pero estoy convencida de que lo que se avecina será un poco mejor. Con eso me conformo. Esta revista se prepara para ello y ya les anuncio que, a partir del próximo número, nos acercaremos más a los vecinos de Ames. Queremos que participen todos, con sus opiniones y con sus críticas. También daremos protagonismo a los pequeños para hacerles partícipes de nuestra aventura. Ideas, desde luego, no nos faltan.
Nota de la Directora
La pregunta del millón: ¿Sabe alguien por qué nos vuelven la espalda –y van ya más de tres años– los medianos y grandes empresarios? Es curioso porque cuando hemos comentado algo que no les convenía resulta que sí nos leen ¿Por qué será? Menos mal que siempre nos quedarán los pequeños establecimientos a los que tanto debemos. Se agradecen pistas al respecto. Gracias. Y para todos feliz 2010. Nos lo merecemos.







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