Coches eléctricos
29 julio, 2010
¿Ustedes se acuerdan de cuando se pusieron de moda en España los coches de gasoil? ¿Recuerdan que eran mucho más caros que los de gasolina, iban más despacio y hacían más ruido y a pesar de ello se vendían como roscas? Los defensores de aquellos viejos cacharros (nada que ver con los modernísimos vehículos de gasóleo que se hacen actualmente) decían que el combustible era mucho más barato, lo cual fue cierto hasta que creció el parque y a partir de ahí se puso por las nubes. También aseguraban que daban menos averías, lo que era una verdad a medias, porque si está comprobado que los fallos eran menos, las reparaciones resultaban
bastante más caras. Yo mismo, sin ir más lejos, estuve a punto de comprarme uno de aquellos vehículos, idea que me quitó de la cabeza un amigo que me dijo que para compensar las 150.000 pesetas que costaba de más ese modelo en comparación con el de gasolina, había que hacer una media de 40.000 kilómetros al año, que es como dar una vuelta al mundo cada doce meses.
Bueno, pues ahora, y salvando las distancias, alguien parece interesado en promocionar el coche eléctrico utilizando argumentos muy semejantes a aquellos otros: que si es más barato circular en uno de ellos, que si podremos cargar las baterías en horas valle para que el kilovatio nos salga prácticamente regalado, que si no contamina, que si no hace nada de ruido, que si va a estar subvencionado…, en fin: un cúmulo tal de ventajas que me ha llevado a apuntarme para ser uno de los primeros en disfrutar de semejante bicoca. El caso es que cuando esperaba encontrarme con una cola de mil demonios para ser de los primeros en gozar, me topé con la realidad: que ni había cola ni parece que fuera a existir en los próximos meses. Un empleado del concesionario adonde fui, que estaba más aburrido que un mono sin sexo ni cacahuetes, me confesó que coches eléctricos puros sólo se han matriculado en toda España cinco unidades en lo que va de 2010.Para terminar de desanimarme estuve leyendo las declaraciones del director comercial del concesionario Emovement Reva, el único de todo el Estado que vende solo vehículos eléctricos, diciendo que “la mayoría de los usuarios particulares que compran estos coches son personas muy sensibilizadas con el medio ambiente y que disponen de aparcamiento propio en casa donde poder conectarlo a la corriente”, aunque la recarga de las baterías dura toda una noche y aún así sólo permite recorrer unos 100 kilómetros, que, como dice mi amigo Chacel, es lo que aguanta mi coche de gasolina cuando se enciende la luz de la reserva.
Pero ¿saben cuál es el argumento que me hace más gracia de los que sueltan los que están a favor de este tipo de vehículos? Pues que su limitada autonomía los hace ideales para convertirlos en el segundo vehículo de la casa, en el coche urbano para ir a trabajar mientras dejamos el grande en el garaje para marchar de vacaciones. Si no fuera porque hay que pagar dos coches, dos recargas, dos seguros, dos impuestos, dobles reparaciones y dos plazas de garaje, igual iba otra vez a la cola y me apuntaba.
O mejor todavía: si tuviera dinero suficiente me compraba dos Jaguar,que serán caros pero tienen una pinta…







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