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A rabiar

diciembre 2, 2009

Por: Francisco Cantalapiedra

Aprovechando que entramos en Navidades, espero que caiga alguna botellica de vino (señora directora, tome nota), bebida que, por lo menos a mí, me gusta a rabiar. Todos los amigos con los que hablo de este tema reconocen que en los últimos quince años la calidad del vino ha mejorado muchísimo, con independencia de la denominación de origen que tenga. Seguir leyendo

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Seguridad ciudadana

octubre 7, 2009

 Por: Francisco Cantalapiedra

Aprovechando que estos días se conmemora el comienzo, hace 70 años, de la II Guerra Mundial, me dio por recordar que cuando en España el servicio militar era obligatorio, muchos chavales de mi barrio lo aprovecharon para sacarse el carné de conducir manejando aquellos ‘jeeps’ procedentes de ese conflicto que fue una carnicería. Y que no podían desfilar delante de Franco porque era más rápida la guardia mora a caballo que los vehículos motorizados que se usaban. Otros colegas míos aprovechaban la mili para aprender a leer, que parece que no y también ayuda en la vida. Bueno; pues yo pienso que ahora tendría que ser obligatorio que todos saliéramos de vez en cuando a quitarnos la polilla por ahí, incluso dándonos la posibilidad de elegir el sitio donde hemos decidido dejar la boina, esa prenda de vestir negra que algunos llevan encima y otros dentro de la cabeza. Ya sé que viajar es caro, pero estoy convencido de que es una de las mejores inversiones que podemos hacer en nosotros mismos y, además, tampoco es imprescindible marcharse a países remotos para descubrir que hay más mundos que este que nos rodea. Mi santa madre siempre me hablaba de uno de su pueblo, «que sólo había visto el mundo por un agujero y el agujero estaba tapado». Así que quítense la venda todos aquéllos que piensan que el mundo que ven por el agujero es el mejor de los posibles, aunque tengan la seguridad de que el agujero esté destapado. Seguir leyendo

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Cae la venta de pisos

agosto 3, 2009

Por: Francisco Cantalapiedra

Que conste que a mí, por lo menos, esta vez la noticia no me pilló de sorpresa. Cuando el gobierno central reveló que la compraventa de viviendas había caído cerca de un 33 por ciento en toda España, me dije a mí mismo: lo sabía. No quiero dármelas de adivino pero se veía venir. El mismo día en que se conoció el parón de las ventas de viviendas nuevas y usadas, participé en una tertulia entre amigos, sin más trascendencia que lo que tiene aquello que se dice en una bodega alrededor de una tortilla y unas salchichas, mi perdición. No necesito decir que el tema estrella de la merendola fue el reventón (ya nadie habla de pinchazo) de la burbuja inmobiliaria, que si lo recuerdan era aquél negocio imparable que permitió construir pisos en medio de la era, en un secarral o directamente encima de un vertedero, y que mucha gente hacía cola para comprar. El tema derivó, inevitablemente, en los responsables de la crisis y es ahí donde empezó la discusión, porque mientras los más sostenían que las inmobiliarias, los constructores, los bancos y los dueños de los terrenos, eran los nuevos bandidos, otros dos tertulianos y un servidor nos batimos el cobre defendiendo que, de haber culpables por haberse construido en diez años lo que debería haberse hecho en treinta, eran todos aquellos que habían participado en el festín. Fue cuando aproveché para contar la historia de Tomás, uno de los tertulianos. Seguir leyendo

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Puente

abril 17, 2009

Por: Francisco Cantalapiedra
Definitivamente, España ya no es lo que era, aunque no podría decir si ha sido para bien o para mal. En pocos años para la Historia y en muchos para las canas hemos ido destrozando las sacrosantas tradiciones que aprendimos en el franquismo o conquistamos en la Democracia. Hablo de aquellos logros que nos hicieron creer a toda una generación que seríamos capaces de cambiar el rumbo, el mundo, la historia y la madre que lo parió. Pero como sucede casi siempre, tras la tempestad viene la calma y las aguas que un día bajaron recias y amenazantes, volvieron a sus cauces y aquí paz y después gloria.

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Carné por puntos

febrero 13, 2009

Por: Francisco Cantalapiedra

Cuando José Luis Corcuera era ministro del Interior definió con certeza el drama que supone para todos la sangría de los accidentes de tráfico. Coincidiendo con una de las primeras modificaciones que se hicieron sobre el Código de la Circulación, y cuando más arreciaban las críticas contra el ministro a quien acusaban de aumentar la cuantía de las multas por simple afán recaudatorio, Corcuera puso un ejemplo: «En España, dijo, mueren cada año 6.000 personas; es como si desapareciera un pueblo pequeño. Si esto fuera así, se supone que algo tendríamos que hacer». Seguir leyendo

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Un poquito de turrón

diciembre 4, 2008

Por: Francisco Cantalapiedra

Espero que al recibo de la presente os encontréis bien; nosotros quedamos bien, a Dios gracias. Soy un niño sesentón de la Meseta que me dirijo a vosotros solicitando protección a tanto desamparo y, de paso, un poquito de turrón, que buena falta nos hace.

En primer lugar, me gustaría que me trajérais un certificado que garantice que los mamones que dirigen la Caja de Ahorros donde tengo guardados los pocos euros que me restan, me los van a devolver el día que diga yo, porque si de la noche a la mañana me encuentro con un corralito tipo argentino, prendo fuego a la sucursal y espero a que vayan saliendo con una recortada cargada de posta lobera. Seguir leyendo

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EL FINAL DEL VERANO

octubre 8, 2008

 Por: Francisco Cantalapiedra

Ahora que se han acabado las vacaciones puedo confesar y confieso que no me he podido mover del sitio por falta de liquidez. Aparte de no haber salido ni un día, me he pasado el verano leyendo chorradas y hablando de la crisis, hasta el punto de mirar cada mañana las cotizaciones de bolsa, el precio del arroz en origen (que no tiene nada que ver con el precio de destino), el coste del barril de bren o meditando sobre las cosas sesudas de un tal Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que se trae unos tejemanejes con los tipos de interés que si lo hiciera un trilero de esos que esconden la bolita en la calle, acabaría en el trullo. Seguro. Pero monsieur Trichet es la autoridad indiscutible en asuntos de pastizara de la Europa comunitaria, y si él dice que el mercado interbancario (que no sé lo que es) mejorará en el último trimestre, hay que creerle, igual que es el momento de que los asalariados nos pongamos a temblar cuando dice que hay que flexibilizar el mercado de trabajo (que eso sí sé lo que es). Seguir leyendo

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BUENA GENTE

agosto 4, 2008

Por: Francisco Cantalapiedra

Hace poco asistí en Galicia a una convención regional sobre los efectos del alcoholismo, asunto al que los medios de comunicación suelen prestar poca atención porque en este  país tan machote se sigue bebiendo a mansalva y reinventando chistes de borrachos, que maldita la gracia que tienen. Las jornadas se celebraron en As Pontes (A Coruña), el único lugar de España que recuerdo con una central térmica a tiro de piedra de la Plaza Mayor. Allí, la Federación Regional de Alcohólicos Rehabilitados convocó a un numeroso grupo de ex alcohólicos y especialistas en el tema que pasaron tres días debatiendo los problemas derivados de esta adicción y que a veces olvidamos: suicidios, vandalismo, accidentes de tráfico y laborales, peleas, enfermedades mentales o violencia doméstica, ejercida casi siempre contra los más próximos, que casualmente suelen ser la pareja y los hijos. Seguir leyendo

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