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Boas Festas

diciembre 3, 2010

santiago amor 2010Santiago Amor , Voceiro do PP e candidato a Alcaldía de Ames

En primeiro lugar quero darlle as grazas a Directo Ames por facilitarme este espacio para comunicarme cas veciñas e veciños de Ames , e animalos a seguir neste tempos de crise coa súa labor. Vaia dende aquí tamén o meu apoio as familias de Ames que están a sufrir neste intre a dureza da situación económica e os colectivos e persoas que están a axudar co seu traballo coas súas achegas e o seu esforzo persoal para axudar os que mais están a sufrir esta situación.

Estamos no Nadal tempo por excelencia para compartir con familiares e amigos , e tempo para adicar tamén e facer balance do acontecido durante o ano e fixar os obxectivos a acadar cara o ano que ven.

Este ano que remata deixanos poucos cambios no día a día do noso Concello, seguimos a ver sempre o mesmo cando camiñamos polas nosas rúas, seguimos a sufrir a despreocupación e a falla de xestión do Alcalde , estamos a sufrir violencia dialéctica na vida municipal, incumprimentos por parte de quen nos desgoberna e seguimos a ver a situación crítica que está a sufrir a xestión económica municipal, débedas a autónomos, pequenos comercios, empresas e provedores, débedas as empresas que recollen o lixo e limpan as rúas en definitiva, unha situación de despreocupación, improvisación e dilapidación de recursos públicos tan necesarios
na conxuntura actual.

O vindeiro ano debemos ter esperanzas en que mellore a situación económica , debemos ter ilusión en que algo mude no noso Concello porque é posible e ademais é conveniente; debemos confiar nas persoas e nos proxectos que dende o noso equipo temos para Ames, uns proxectos moi ambiciosos para un concello que ten o valor máis importante do que se pode presumir, as persoas. Un concello que é a envexa de Galicia e de España porque dispón do mellor capital humano con eses 365 nacementos cada ano, ese zume novo polo que hai que traballar sen descanso e coa maior dilixencia e austeridade na xestión de fondos públicos.

E posible, é conveniente que no noso concello volvase a poñer en valor as zonas rurais dotando as parroquias dos servizos que merecen. Xa para rematar enviar moito ánimo para todos e dar moitas grazas polo apoio recibido neste último ano. Que teñades un Nadal cheo de ledicia. BOAS FESTAS

santiago@ppdeames.org / www.ppdeames.org

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La Purísima

diciembre 3, 2010

Por: Francisco Cantalapiedra

Una vez, cuando era joven y dirigía un programa de radio, se me ocurrió hacer una encuesta entre políticos, actores, periodistas y jueces sobre la Constitución española. Después de dar muchas vueltas a la pregunta que había que plantear opté por una bastante directa: ¿Qué estaría usted dispuesto a dar por defender la Constitución? Aunque no recuerdo prácticamente nada de lo que dijeron los entrevistados, yo esperaba respuestas gloriosas del tipo: “Yo daría mi sueldo de diputado”, “yo, mi casa por defender la  libertad”, “yo, en fin, daría mi propia vida por seguir siendo libre”. Ya digo que no recuerdo las respuestas que se dieron, pero creo que ninguna se pareció a lo que esperaba, de tal manera que los políticos estuvieron rimbombantes pero sin comprometerse; los actores fueron los más valientes; los periodistas, los más rollazos y los jueces los más prudentes, muy en su línea de no comprometerse con nada ni con nadie.

Como la encuesta fue tan decepcionante, tampoco recuerdo si la emitimos o no, pero sí que gente del equipo y un servidor nos reunimos a comer para llorar juntos por la falta de material y, sobre todo, por la falta de compromiso del personal. Al final de la comida, y antes de que nos tomáramos todos los chupitos que había en el bar, volví a plantear la pregunta a mis colegas pero de manera más directa todavía: “A ver, Fulanito, ¿tú qué darías por defender la Constitución?”. No necesito decirles que las respuestas fueron muy similares a las que no sacamos en antena, salvo una que, por sincera, me hizo meditar: “Cuando algunos de estos gandules que viven como Dios de la política que ha permitido la Constitución den algo de lo que cobran, yo daré lo que me pidan. Entretanto solo estoy dispuesto a dar dos letras de la hipoteca, a ver si me las paga alguien”.

Aquél ya lejano 6 de diciembre en que, como dije al principio, era joven y todo, me pillé un rebote de cuidado por culpa de las respuestas de unos y otros, quizá porque en aquella época estaba mucho más politizado (domesticado, dice mi señora) que ahora y esperaba actitudes más gallardas. Formar parte  de una generación que se lo ha currado para tener una ley fundamental que recoja los derechos y obligaciones de todos nosotros, tiene este tipo de pagarés: que hay que mojarse cuando hace falta y en aquellos años el único que se mojaba era el teniente coronel Tejero, que casi nos empapa a todos.
 
Transcurridos los años me he vuelto escéptico al comprender que la Constitución es poco menos que un conjunto de normas que en muchos aspectos tienen el mismo valor real que el dinero del Palé o el Monopoly. Libertades que no se respetan; viviendas dignas que valen una porrada de millones (salvo que seas hijo de alcalde); derechos que se reconocen pero no se respetan, como el que todos tenemos a un trabajo digno, fijo y bien pagado, el derecho a ser juzgados por jueces competentes y, a ser posible, justos, el derecho de opinión y algunos otros más que se me escapan, son “agujeros” por donde se va el espíritu de la Constitución sin que a nadie parezca importarle lo más mínimo. Pensándolo bien, he terminado entendiendo con el paso de los años la desgana de aquellos colegas de la radio que miraban la  onstitución como lo que verdaderamente es: un puente.
 
Para los más laicos, el Puente de la Constitución; para los más píos: el Puente de la Inmaculada. Yo propongo una transición entre ambos: que desde ahora se llame el Puente de la Purísima Constitución, porque en muchos aspectos sigue siendo pura; tanto, que creo que es virgen.

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Un ventureiro 2011

diciembre 3, 2010

xose ramon 2010Xosé M. Fernández López
Portavoz Municipal do BNG

Un ano máis, e van nonseicantos, correspéndeme, en nome do BNG de Ames,e en nome propio, felicitar o Nadal aos veciños e veciñas . Pois que así sexa, deséxolles a todos e a todas un ano 2011 cheo de venturas, e no que se fagan realidade, se non todos, moitos dos seus soños.

Este ano por ser o derradeiro do meu ciclo político como concelleiro do Bloque en Ames, voume pemitir, co seu permiso, algunha alusión persoal máis do habitual. Alá van xa case doce anos, cumpriranse en maio, tres lexislaturas. E abofé que abandono estas responsabilidades coa  satisfacción do deber cumprido. Coa satisfacción persoal de ter colaborado no desenvolvemento do noso concello en moitos ámbitos da vida municipal , tanto desde o goberno como da oposición.

Non me corresponde a min louvar o traballo feito, pero si debo recoñecer que quizais o que máis orgullo me produce é ter colaborado en pechar un ciclo político que tiña comenzado na década dos setenta, e que se pechou no 2004. E ter iniciado unha nova andaina para Ames desde logo máis acorde cos tempo nos que vivimos. Andaina que algúns, algún, aspira a monopolizar, pero que corresponde ao traballo  colectivo de moita xente e na que tivo unha participación decisiva o Bloque Nacionalista Galego.

Detrás de uns veñen outros, ninguén é imprescindible, aínda que todos necesarios. Volvo ás aulas do IES de Ames con ilusión. Retírome do primeiro plano da vida municipal, pero as miñas ideas nacionalistas e de esquerdas, e a miña militancia no BNG seguirán tan sólidas coma sempre.Disimulen todas estas alusións persoais.

O dito, as maiores venturas persoais, laborais e profesionais no 2011 para todos e todas, e a ver se no próximo ano vemos o comezo das obras do IES, do novo Ceip, do Centro de Saúde, do Parque Central etc.

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Las pequeñas cosas

octubre 11, 2010

Por: Félix Lázaro

Son las pequeñas cosas, insignificantes a veces, las que nos acercan al conocimiento de la realidad. Estos días, políticos de distinto pelaje y articulistas de todos los colores nos bombardean con cifras y más cifras, hasta el punto de dejar a este país nuestro hecho unos zorros. El retrato en negro es horripilante: caída libre en eficiencia del mercado laboral, en productividad, en paro, en competitividad…Y todo ésto para retroceder 11 puestos, en sólo un año, en la clasificación del Banco Mundial y ocupar el 62 en la actualidad. Tantas y tan indignas cifras al ciudadano más bien le resbalan, porque lo que realmente le pone los pelos de punta es asomarse al mostrador y comprobar que su cartera no responde a la prueba de los precios. ¿Cómo es posible que un café con leche cueste seis euros o tres un botellín?, por poner sólo dos ejemplos.

Tengo el convencimiento, porque uno también es consumidor, que alguien nos está metiendo la mano en el bolsillo. Nada nuevo, porque desde hace mucho tiempo sabemos quien es el autor de este fenómeno económico. Antes les llamábamos ladrones y ahora intermediarios. Pero que nadie se asuste, porque hay manguis que son gente honrada y compra-ventas que se ganan la vida con mucha dignidad. Lo malo es que nadie quiere hacer el retrato de la situación y el descontrol de los precios es alarmante. Vale todo y nadie se presta a auxiliar a unos ciudadanos cada vez más desasistidos, cada día más cocidos a impuestos y cada día también más inestables en el trabajo, si tienen la suerte de no ser uno de los cinco millones de españoles que están mano sobre mano.

Tengo familiares que han decidido dejar patatas en sus tierras, porque les cuesta más dinero recogerlas que el ofrecido por el intermediario de turno. Son pequeños detalles que acercan al ciudadano a la realidad. Recuerdo cuando el perejil lo regalaban en la tienda (y los buenos tenderos todavía lo hacen), y ahora cobran 50 céntimos (83 pelas) por un manojito de esta planta herbácea. Un juego fascinante es comprobar cuánto cuesta un botón, un paquete de pipas, una entrada de cine, un kilo de tomates… y tantas y tantas pequeñas cosas que son parte de nuestra economía de guerra.

Don Jacinto Benavente decía que había tres formas de tener dinero: una, robar (peligrosa y sucia); otra, trabajar (limpia, pero difícil y premiosa); y la tercera, la mejor, que es mitad y mitad, responde al nombre de negocios. Yo, desde luego, le tengo declarada la guerra a los intermediarios chorizos. Ojalá se vayan todos al infierno, porque nos han hecho la vida más difícil, más cara y casi imposible. A este paso resultará cierto lo que decía un humorista español, al asegurar que el dinero es una perversión que inventó el diablo y patentó el invento. Y Dios, añadía, aún no ha inventado otra arma para luchar con éxito contra el dinero y vencerlo. Por todo lo dicho anteriormente me pregunto qué hacen nuestros políticos, los que gobiernan fundamentalmente y también los de la oposición. Nosotros les elegimos para que velen por nuestros intereses y además les pagamos entre todos. Pero les importa un comino y a lo peor incluso duermen a pierna suelta.

Y éstas son las pequeñas cosas que nos canta Serrat, «esas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, como un ladrón que acecha detrás de la puerta…». ¡Quién lo iba a decir! Me ahorro poner nombre alguno, porque el sabio lector sabe quién es quién en esta novela negra, negrísima.

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NOVATADAS

octubre 11, 2010

Por: Francisco Cantalapiedra

Ahora que en todas las universidades españolas se ha iniciado el curso, hablaré de las novatadas, una costumbre que abomino por lo que tiene de degradante, y que resumiré en tres escenas y un epílogo:

Escena número 1: Por la calle donde vivo pasan 30 chavales en fila india: el primero pasa una mano por la entrepierna y se la da al de atrás, que a su vez ofrece la mano que le queda libre al siguiente, y así hasta el final de la fila. La postura obliga a todos ellos a caminar semiagachados, en una situación poco decorosa que se hace más ridícula cuando alguien les obliga a cantar: «Plátano balú, un, dos, tres, plátano balú». Escoltando la absurda comitiva van otros jóvenes y jóvenas que ríen sin parar la gracia que debe tener el evento y que servidor no encuentra por mucho que rebusque.

Escena número 2: El campus universitario de mi ciudad amanece literalmente lleno de mierda. Sembrado de botellas y vasos vacíos, papeles, restos de bocadillos, docenas de vomitonas y un fuerte olor a orines que delata la presencia reciente de algunos de los instigadores o participantes de la escena anterior, que seguramente acudieron a ese lugar a  rematar la marcha del plátano balú.

Escena número 3: Me veo a mí mismo con 13 años en un colegio lleno de curas que pegaban a mansalva. Mi compañero de pupitre era un idiota (aunque a lo mejor el idiota era yo) y durante la clase nos amenazamos el uno al otro con cascarnos a la salida. Ya en el  patio, empezamos ensayando el arte de empujar un poco sin llegar a darse leña. De pronto, apareció el cura que nos daba clase y soltó: «Hombre, dos que quieren pegarse. Chicos, vamos a hacerles corro para que se peguen de verdad hasta que uno de los dos se rinda». Más cabreado que una mona por lo que me parecía un abuso, dije con la mala leche que me caracterizaba: «Si quiere  usted pelea, péguese con la pared». Su respuesta dejó clarísimo lo que me iba a pasar: «No, contra la pared no. Entra en clase». Todavía me acuerdo de aquél mamón al que sigo deseando que se pudra en los infiernos que él mismo predicaba. 

EPÍLOGO: Es posible que alguna de estas escenas no puedan considerarse como una novatada propiamente dicha, pero todas son degradantes para quien las sufre. Ir en fila rozándole sus partes al compañero de adelante; vestirse de señorita inglesa para que un memo se  divierta; dejar el campus lleno de detritus, o que te obliguen a pegarte con un compañero de pupitre (por muy idiota que sea), veja al individuo, le resta dignidad y le convierte en objeto de burla por parte de los demás. Ya sé que no es lo mismo hacer el plátano balú o que te obliguen a besar el corazón de una vaca que zurrarte la badana con otro hasta caer desmayado. Pero, ¿qué quieren que les diga? Ninguna de esas escenas me hacía, ni me hace, la más mínima gracia. Seré raro.

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De aves y otros pájaros

julio 29, 2010

Por: Félix Lázaro

Que en este país nuestro los pájaros anidan por doquier es una obviedad. Y no me refiero únicamente a los vertebrados ovíparos que cubren su cuerpo con plumas y tienen dos patas y dos alas. Hay otros pájaros, de dos patas también, que se mueven principalmente en arenas políticas y a los que en esta ocasión quiero referirme. Quién no conoce, para abrir boca, los pájaros silvestres que sientan sus posaderas en los cómodos butacones de nuestros abundantes parlamentos e instituciones. Vienen de pequeñas localidades y su característica  principal es que no abren el pico, aunque se alimentan sobradamente en buenos restaurantes. También se distinguen con facilidad las aves de paso, que se detienen únicamente para ejercitar el voto y a continuación salen volando Dios sabe dónde. Pero, sin lugar a dudas, la especie que más me llama la atención es el ave de rapiña. Ahí es nada. Es carnívora y tiene el pico afilado. Suelen estar muy de  moda y anidan en ayuntamientos, diputaciones y muy especialmente en gobiernos autonómicos y partidos políticos. En este punto conviene dejar bien claro que, aunque su presencia está muy extendida, son sólo unos pocos los que se hacen acreedores de este título. Moran especialmente en Marbella (malayuspantojis), Madrid (gurtelus popularis), Valencia (trajegetorum), Alicante (brugalripoll), Sevilla (mostiserin trincae) o Baleares (mataschorizorum), por citar sólo los de mayor actualidad. Ojalá algún día, cuanto antes mejor, se abran de par en par las jaulas y se marche tanto pájaro de rapiña que pone nombre a robos, expolios y saqueos, haciendo un daño tremendo a la política y  a los buenos políticos, que los hay. Y muchos. Personalmente estoy muy cabreado con estos pájaros con los que se llevan nuestros dineros y también con los que se cagan, un día sí y otro también, encima de mi coche. Son unos maleducados, porque ni los unos, ni los otros, me piden permiso para hacer esas guarradas.

No quiero terminar este capítulo avícola sin hacer referencia al AVE grande que rueda que se las pela por los caminos de hierro de nuestra geografía. A Galicia, según nuestro paisano señor Blanco, todavía tardará un poco en llegar. Seguiremos rezando. Y mientras  tanto, me cuentan, que hace unas pocas semanas cuando uno de estos trenes circulaba a 270 km/h por tierras de La Mancha, cuando los viajeros de un coche de preferente dormían, hablaban por teléfono o aporreaban su portátil, uno de sus ocupantes se levantó del asiento y gritó “¡Zapatero ha dimitido!”. El resto de los viajeros, mientras algunos se echaban el móvil al oído para confirmar la noticia, prorrumpieron en un sonoro aplauso. El protagonista, como por arte de magia, desapareció y tras unos segundos de desconcierto, el rumor quedó rotundamente desmentido. Me cuesta trabajo creer que la historia sea real, por mucho que mi comunicante se pusiera muy serio a la hora de contármela. Más bien pienso que se trata de una maldad. Pero ya se sabe: si non e vero e ben trovato. No viene nada mal un poco  de humor en este tórrido verano que, como he podido comprobar, sólo se puede soportar en nuestra Galicia, tan fresca, tan guapa, tan inigualable. Pero no conviene decirlo muy alto, que ya vale con el Xacobeo, no sea que tomemos el relevo de Benidorm y perdamos nuestros encantos. Y dicho esto, comienzo a preparar las maletas con la idea de tumbarme a la bartola, cerrar los ojos e imaginarme un mundo mejor, sin paro, sin crisis y sin mala gente. Al fin y al cabo soñar no cuesta nada y no creo que Zapatero, con su particular plan de rebajas, pueda meterle mano a este capricho mío. Dios le libre. 

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Coches eléctricos

julio 29, 2010

Por: Francisco Cantalapiedra

¿Ustedes se acuerdan de cuando se pusieron de moda en España los coches de gasoil? ¿Recuerdan que eran mucho más caros que los de gasolina, iban más despacio y hacían más ruido y a pesar de ello se vendían como roscas? Los defensores de aquellos viejos cacharros (nada que ver con los modernísimos vehículos de gasóleo que se hacen actualmente) decían que el combustible era mucho más barato, lo cual fue cierto hasta que creció el parque y a partir de ahí se puso por las nubes. También aseguraban que daban menos averías, lo que era una verdad a medias, porque si está comprobado que los fallos eran menos, las reparaciones resultaban
bastante más caras. Yo mismo, sin ir más lejos, estuve a punto de comprarme uno de aquellos vehículos, idea que me quitó de la cabeza un amigo que me dijo que para compensar las 150.000 pesetas que costaba de más ese modelo en comparación con el de gasolina, había que hacer una media de 40.000 kilómetros al año, que es como dar una vuelta al mundo cada doce meses.

Bueno, pues ahora, y salvando las distancias, alguien parece interesado en promocionar el coche eléctrico utilizando argumentos muy semejantes a aquellos otros: que si es más barato circular en uno de ellos, que si podremos cargar las baterías en horas valle para que el kilovatio nos salga prácticamente regalado, que si no contamina, que si no hace nada de ruido, que si va a estar subvencionado…, en fin: un cúmulo tal de ventajas que me ha llevado a apuntarme para ser uno de los primeros en disfrutar de semejante bicoca. El caso es que cuando esperaba encontrarme con una cola de mil demonios para ser de los primeros en gozar,  me topé con la realidad: que ni había cola ni parece que fuera a existir en los próximos meses. Un empleado del concesionario adonde fui, que estaba más aburrido que un mono sin sexo ni cacahuetes, me confesó que coches eléctricos puros sólo se han matriculado en toda España cinco unidades en lo que va de 2010.Para terminar de desanimarme estuve leyendo las declaraciones del director comercial del concesionario Emovement Reva, el único de todo el Estado que vende solo vehículos eléctricos, diciendo que “la mayoría de los usuarios particulares  que compran estos coches son personas muy sensibilizadas con el medio ambiente y que disponen de aparcamiento propio en casa donde poder conectarlo a la corriente”, aunque la recarga de las baterías dura toda una noche y aún así sólo permite recorrer unos 100 kilómetros, que, como dice mi amigo Chacel, es lo que aguanta mi coche de gasolina cuando se enciende la luz de la reserva.

Pero ¿saben cuál es el argumento que me hace más gracia de los que sueltan los que están a favor de este tipo de vehículos? Pues que su limitada autonomía los hace ideales para convertirlos en el segundo vehículo de la casa, en el coche urbano para ir a trabajar mientras dejamos el grande en el garaje para marchar de vacaciones. Si no fuera porque hay que pagar dos coches, dos recargas, dos seguros, dos impuestos, dobles reparaciones y dos plazas de garaje, igual iba otra vez a la cola y me apuntaba.

O mejor todavía: si tuviera dinero suficiente me compraba dos Jaguar,que serán caros pero tienen una pinta…

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Carta de un amigo

junio 4, 2010

Querida Mónica:

He leído tu carta, publicada en el número anterior de tu revista y que, por cierto, me ha gustado mucho. Tengo, como te he comentado por teléfono, una sensación agridulce. Me explico: me ha gustado tu sentido de la realidad y tus inmensas ganas de luchar contra la adversidad. Bien. Sin embargo, he encontrado un poso de amargura en las líneas que con tanto cariño me has dedicado. Pero las cosas son como son que dice un amigo común. Que se jodan los agoreros, porque tú y tu hermana Lucía sois capaces de comeros el mundo. Faltaría más. Es evidente que habéis iniciado una aventura en tiempos difíciles, que es donde se conoce a las personas corajudas y con ganas de asomarse al futuro.

 Me sorprende, relativamente claro, que los que más pueden os den con la puerta en las narices. Nada nuevo, porque desprecian la comunicación. Pero ya sabes, leña al mono, que torres más altas se vinieron abajo y más de uno va a tener que comerse con patatas locales comerciales, viviendas y lofts. Yo, desde luego, no me compraría nada al lado de una gasolinera que jamás deberían haber autorizado en ese lugar. ¡Con el espacio que sobra al Sur de Santiago! Y de mi Xunta, qué te voy a decir qué no sepas. Se acordarán de vosotras cuando se escuche ruido de urnas, pero entonces a lo peor es demasiado tarde.

Dicen, la frase tiene muchos padres, que el que resiste gana. Quizás sea verdad. Ya me has dicho que vuestras baterías están suficientemente bajas.  Lo entiendo, pero no tiréis la toalla. De ninguna manera, seguid confiando en los pequeños, en los que siempre os han ayudado. Defended a ese pequeño comercio y a esa asociación de empresarios que, según me cuentas, tanto os quieren. Ellos y esos pequeños pero selectos profesionales independientes son buena compañía. Te prometo, como amigo, que voy a seguir muy de cerca vuestros pasos y que estoy dispuesto a colaborar desinteresadamente en la revista, como repartidor o como agente comercial en mis ratos libres. No podéis dejar caer este maravilloso juguete de papel.

Puedes hacer el uso que quieras de esta carta, porque ya estoy hasta los cataplines de tanto mediocre que no quiere que florezcan las ideas, que les aterra la crítica sobre todas las cosas y que miran por encima del hombro cualquier nuevo proyecto. ¡Que se vayan al carajo! Seguramente prefieren que se lo lleve Zapatero, ahora que ha abierto la veda de los ricos. Está demostrado históricamente que este papel, el de los que rellenáis los periodistas, nunca les gustó a los poderosos.¿Por qué será? Tú, los lectores y yo lo sabemos bien. En fin, empiezo a acalorarme y creo que es mejor dejarlo, pero si lo consideras oportuno, puedo colaborar en próximos números. Con la admiración y el cariño de siempre…

(Si decides publicarla te ruego que únicamente pongas mis iniciales J.A.S. Sobran las explicaciones, porque en la Xunta pueden pelarme)

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Cómo está el patio

junio 4, 2010

Por: Félix Lázaro

Jodido, para que vamos a negarlo. Pero no se preocupen porque en esta ocasión no pienso darles la barrila con la negritud de este patio nuestro, en el que se acumulan miserias y problemas. Es preferible seguir aquél proverbio chino que asegura que el sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él. Pues eso, a correr, a poner en marcha la imaginación y a reforzar nuestras dosis de optimismo, que buena falta nos hace. De momento intento sobreponerme a la descomunal empanada de problemas que tengo delante de mis narices. Por cierto, ¿conoce alguno de ustedes algo que marche aceptablemente bien? Pero al mal tiempo, buena cara, porque de lo contrario puede ocurrir que los que presumen de ser amigos se alegren de nuestras miserias. Suele ser lo habitual.

Pues va a ser que no, que dicen ahora los más jóvenes. Servidor, para iniciarse en esta escalada al paraíso, estudia la posibilidad de lanzar una campaña a favor del Gran ZP. Como lo leen, porque ya que no le van a conceder el Nobel, ni el Príncipe de Asturias me temo, espero que el Vaticano pueda beatificarle. Unir a los españoles, en uno u otro sentido, es todo un milagro. La cosa no es para menos, porque este leonés, nacido en Valladolid, ha conseguido que bajen los precios de los pisos, que los coches cuesten menos que hace dos años, que el caviar, que lo he oído hoy mismo en la radio, cueste la mitad que el año pasado, que los hoteles hayan abaratado sus precios…¿Les parece poco milagro? Además no conozco a nadie que sea tan duramente crucificado, un día sí y otro también. Es, indudablemente, un mártir de nuestro tiempo del que se recitan sin parar infinidad de jaculatorias, breves y fervorosas, recordándole a su parentela. Hay que ser de una madera muy especial para soportar todo esto. Y el padre de la Alianza de las Civilizaciones tiene todas éstas virtudes y muchas más. Espero que no me resulte demasiado difícil conseguir veinte millones de firmas, por lo menos, apoyando mi propuesta para enviarlas a la Santa Sede.

Pero quién ha dicho miedo. Ciertamente no hay un duro (euro quiero decir), que me lo digan a mi, por eso ahora me consuela leer los diarios deportivos. Qué maravilla. La pasta corre, ajena a las penurias de los demás. Millones y más millones para los insaciables jovencitos que galopan en calzoncillos detrás de un balón. Son dos mundos que, por muy absurdo que parezca, conviven en paz y felicidad. Ningún socio del Atlético de Madrid, por ejemplo, cambiaría su reciente título europeo por nadadel mundo. La diferencia es que mientras unos pagamos voluntariamente para verlos en el campo, el otro, sin pedir permiso, nos clava con nuevos impuestos. Esta es la gran diferencia.

Preferimos alimentarnos de éxitos ajenos y adorar a estos nuevos dioses. La gran diferencia estriba en la interpretación de los hechos. La otra tarde, sin ir más lejos, escuché la siguiente conversación entre dos maduritos.

-Oye Manolo, dice uno, que dice el ZP que va a congelar las pensiones…
-Bueno, responde el otro, pues tendremos que hacerlo en el coche.

Evidentemente, a grandes males, grandes remedios y que Dios nos pille confesados. Y, mientras tanto, Zapatero ora pro nobis. Amen.

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Bolsas de basura

junio 4, 2010

Por: Francisco Cantalapiedra

Ahora que estamos en plena fiebre de la Declaración de la Renta, afirmo que el hambre y la necesidad agudizan el ingenio desde el “Lazarillo de Tormes”, un personaje que timaba a su ciego por un trozo de queso y que se ganó la simpatía del público, que le calificaba como “pícaro” y no como “chorizo”. Es quizás eso lo que ha impulsado a algunos gallegos a confundir el fisco con el ciego y a ellos mismos con el niño desvalido del Lazarillo. Con la diferencia de que aquí, lo que los pícaros guardan bajo el colchón, lo pagamos todos religiosamente.

El último estudio de los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda ha revelado que el dinero negro se eleva a casi el 24%, muy especialmente cuando toca pagar el IVA o el Impuesto de Sociedades. El informe indica que, así calculando euro arriba euro abajo, cada gallego (y cada español) han ocultado a Hacienda casi 6000 euros anuales. A mí, que soy persona solidaria, siempre me gustó esto de repartir la carga entre todos, pero poniéndome con la calculadora y haciendo un ejercicio de sinceridad, no me salen las cuentas. Tengo la impresión de que de todos esos pícaros potenciales son legión los que no han visto esa cantidad ni en dinero negro, ni en dinero blanco. A mi suegra, sin ir más lejos, la veo escondiendo muchas cosas por casa, pero tal cantidad de parné es imposible. Por lo tanto, tras hacer mi propio estudio concluyo que los chorizos no somos todos, así que aunque queramos defraudar lo tenemos crudo.

Hasta hace unos años pensaba que la economía sumergida era el dinero que ganaba el francés Costeau cuando bajaba a ver tiburones, o al que guardaba aquel señor mayor en el suelo de la cocina y que se ganó el asedio de sus vecinos en la película “La Comunidad”, o en todo caso me sonaba más a película de gángsters donde se guarda la pasta dentro de bolsas de basura. Pero tras conocer el informe de Hacienda, y dado el alto porcentaje de ladrones que hay entre nosotros, creo que voy a empezar a hacer una ronda por los contenedores de mi calle, no vaya a ser que algún vecino despistado haya tirado la bolsa que no era.

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